Sobre mi vida, vocación y formación.

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Quise ser periodista a los 6 años, mientras veía un reportaje en la televisión. Pensé que lo que hacía aquel señor era lo mejor del mundo, porque estaba contando cosas importantes, cosas que todos debían y querían saber; acercaba realidades y creaba conciencias. Así que insistí en el tema, y me licencié en Ciencias de la Información en la Universidad Pontificia de Salamanca.

Como periodista ejercí en un periódico universitario de Salamanca, en dos televisiones locales, en Almería y León, y en Radio León de la Cadena SER.

Mi primera maternidad me revuelve por dentro, y me pone de relieve el gran desconocimiento que las mujeres tenemos de nuestros cuerpos y procesos, desconocimiento que muchas veces nos produce una indefensión insuperable frente a protocolos y actuaciones muchas veces innecesarias, que se producen en nuestro propio cuerpo.

Con mi segunda maternidad inicio un viaje de investigación que me lleva a formarme como Asesora de Lactancia, y un poco después, como Doula, actividades ambas que ejerzo durante unos años.

A lo largo de mi existencia hay una constante y es que es la vida la que me lleva por distintos caminos; en el año 2015 me veo en la obligación de dejarlo todo para cuidar de mi padre, enfermo de Alzheimer con múltiples patologías no asociadas a la demencia, pero que complican sus cuidados y la comunicación con los distintos especialistas médicos. Me doy cuenta de que el esfuerzo comunicador y la búsqueda de una visión holística del enfermo en la que el respeto por su bienestar sea el centro, no es muy diferente de lo que venía haciendo con el acompañamiento a mujeres, e inicio una nueva formación autoguiada, a través de las distintas patologías y especialistas, sobre el cuidado efectivo de personas dependientes y la comunicación positiva y eficaz entre el entorno familiar y de cuidados y el entorno sanitario.

Por otra parte, mi vida transcurre también acompañando a mis hijas, que van alcanzando la adolescencia y me llevan de la mano en otro crecimiento personal y de formación a través de su desarrollo, de sus dificultades personales y académicas y de sus hándicaps y fortalezas.

Con ellas como punto de formación e información, me comprometo con la Asociación Leonesa de Altas Capacidades (ALAC) de la que soy socia, para poner en funcionamiento un taller de radio para los adolescentes de la asociación. Este compromiso me lleva por otro camino de formación sobre las maneras de llegar a adolescentes de entre 12 y 18 años para guiarles en su propia formación como comunicadores trabajando en grupo y por objetivos.